La mañana de ese jueves prometía más que la noche. Con la cartelera anunciada por Fernando Cabrera, tuve por seguro que habría poemas y también poesía. La mesa principal de la sala de Cine Contemporáneo del Centro de Convenciones y Cultura Dominicana UTESA fue un altar ese 20 de marzo, la víspera del Día Mundial de la Poesía.
Llegué con mi carga laboral al hombro para, entre pausas, atender los compromisos digitales sin perderme un verso de tres Premio Nacional de Literatura y poetas cuya trayectoria pesa.
Varias tazas de café después caí en la cuenta de que la vida había dado una vuelta redonda y me había reunido en el mismo espacio con dos mujeres que marcaron lo poco que he escrito, lo mucho que sigo pendiente de aprender. Ambas mocanas, ambas poetas.
Entonces debo volver a las aulas del Colegio Padre Fortín a principios del año 2000, cuando María Vargas impartía literatura y decidió invitar a Carmen Comprés Bencosme. Con «Será otro azul» en la cartera, la dama elegante se abrió espacio en mi cabeza porque escribía en prosa y estaba viva: respiraba como todos y tenía un futuro por delante, tanto o más que yo. Compré la publicación que alterné con mis lecturas repetidas de las «Cosas Añejas» de César Nicolás Penson, «El libro de los abrazos» de Eduardo Galeano y unas traducciones aleatorias cuya autoría es irrelevante. Seguí escribiendo versos para el rubio de ojos claros y uniforme amarillo a cuadros, como yo.

Un par de libros después, los caminos de la UASD Recinto Santiago me llevaron al Centro de la Cultura de Santiago a finales del 2003. En las oficinas de la desaparecida División Nacional de Literatura, otros universitarios se dejaron guiar por la maestra mocana Sally Rodríguez, cuya poesía nos dejaba siempre con la boca abierta y los ojos limpios, claros y llenos de luz.
Compartir mesa de lectura con Sally Rodríguez y Carmen Comprés, no estaba en la mano de bingo. Pero los regalos se reciben y se abrazan. Y Arte Vivo y el Día Mundial de la Poesía 2025 hicieron eso conmigo.
Dos décadas después, sigo atada únicamente a las palabras, que me mueven por el mundo que voy construyendo con ellas.
Excelente 👌