Octubre 2025 ha rendido tanto que todavía seguimos hablando de él. Imposible contar lo que la urbe monumental padece o celebra si excluimos la Semana Internacional de la Poesía, que hace su parada habitual en Santiago desde hace muchos años, más allá de la pandemia. Desde hace no tanto, he sido convocada en la alineación de poetas locales que toman un turno al podio para leer sus versos.
La delegación de Santo Domingo llegó en el tiempo de la poesía, comandada por Mateo Morrison, presidente de la Fundación Espacios Culturales que promueve este festival anual. Eso dio espacio a que los locales adobáramos con café y abrazos los primeros minutos del encuentro, aprovechando para ponernos al día sobre nosotros, las noticias, el arte y otros asuntos mayores en el vestíbulo del Centro León, sede oficial del recital matutino en Santiago.
Tras los saludos de cortesía y protocolo, el poeta Plinio Chahín abrió los turnos iniciando con una primera ronda, alternando nacionales e internacionales. Abrió el guatemalteco Luis Méndez Salinas, quien dio pasó a los versos del vino que Carlos Aldazábal brindó a esas horas, gracias a Dios cercanas al mediodía: «la tinaja de mi corazón en tu cabeza», dijo el argentino, y se nos abrió la boca con sed. Le siguió Ali Calderón, un mexicano que confesó «soy muchos a la vez y todos miserables». Fabricio Estrada, de Honduras, siguió la tanda.
La segunda mitad de esta primera ronda se completó con el aguilucho furibundo Omar Messón, desde Sosúa; el puertorriqueño Miguel Angel Nater; Andrés Ulloa, de Puerto Plata; y Rei Berroa, dominicano en la diáspora.

No hubo pausas ni prisas, en el cambio de voces. De inmediato fueron llamados Iky Tejada, de Moca; quien escribe desde Santiago; la francesa Sylvie Kandé; Augusto Bueno, de Montecristi; Faustino Medina, de Santiago Rodríguez, pero residente en Santiago; y el palestino Fakri Ratrout, quien marcó con su testimonio de viaje y conmovió hasta el llanto con sus relatos de muerte. Tanto Kandé como Ratrout leyeron en francés y árabe, respectivamente, traducidos al español con ayuda colegas.
Tras los aplausos y los brindis, los poetas pasaron a las salas de exposición del centro cultural, otros huían a los compromisos de siempre. En la tarde, otras voces poéticas se alzaron en la Alianza Cibaeña con Enegildo Peña como anfitrión, ante el cierre por huelga de la UASD.
Ahora quedan las fotos, los videos fragmentados y 11 meses de espera para el recital del 2026. Porque siempre habrá un octubre, siempre habrá poesía.