En un ahora lejano 2015, abría el año como editora de la sección El Norte, de Listín Diario. Y en mi columna «La Lista D», repasaba lo que debía quedarse en el 2014 y lo podíamos traer al nuevo año. Hoy, 2 de enero, cuando ya las resacas habrán pasado y algunos construyen un puente con el feriado del Día de Reyes, me permito ver que poco ha cambiado y que esa lista sigue vigente 11 años después:
«1. Un paquete de meses nuevos, nos espera para estrenarlos. Pero con trabajo, energía positiva, proyectos y solidaridad.
- Atrás, deberían quedarse la violencia intrafamiliar, la inseguridad social, el crimen organizado, la impunidad, la corrupción, el narcotráfico…
- Sí, puede que esté invadida por un aire contaminado de optimismo. ¿Y cómo no estarlo si apenas han pasado 25 horas del año nuevo? ¿Y para cuándo dejo el anhelo de que todo puede ser mejor?
- Ya habrá tiempo para que aparezcan las malas noticias, las tragedias, los números rojos de las estadísticas.
- Hoy quiero permitirme recibir el 2015 esperando solo lo bueno que podemos ser en esta región y en el país.
- Más que feliz, que el 2015 venga con fuerzas para emprender, para llegar. Con alegrías para compartir y sueños que sean realidades. Con claridad para tomar las mejores decisiones y para asumir las consecuencias. De la felicidad, nos iremos encargando en el camino.»
Parafraseando, me permito recibir el 2026 esperando solo lo bueno, con fuerzas para emprender, alegrías para compartir y construir realidades a partir de los sueños. Con la claridad de que la felicidad viene de tomar decisiones y asumir consecuencias. Porque no basta con sembrar, hay que regar y podar la planta y cuidarla de las plagas para cosechar los frutos.
Nos vemos en el camino… ¡Feliz Año 2026!