La tardanza se me está haciendo un mal hábito. Y el verano, con sus afanes laborales conspiró para asentarlo en menos de 21 días.
Una noche de jueves en agosto apenas alcancé el salón de La Terraza para el abrazo con Pachy Méndez. La actriz y amiga, cómplice de café y after partys de estrenos, abría las páginas de su primer libro al mundo. No escuché sus palabras para los periodistas y amigos presentes, pero sí pude comprender esa sonrisa perenne, plena de gratitud y satisfacción que da esa primera publicación. Se titula «Desde el actor al personaje», un tránsito que esta mujer ha hecho tantas veces para las tablas y la pantalla grande.
Después habrá tiempo de pasar las páginas de izquierda a derecha, cuando adquiera mi ejemplar y Pachy estampe su firma.
Agosto se agotó y la primera semana de septiembre fui amenazada de vida. La familia Expo Acero, o los Durán Medina, se hacía más grande con la tercera edición de esta feria especializada en construcciones metálicas. Todo un fin de semana con exposiciones, charlas, conferencias, incluyendo el especial «Mujeres de Acero»; moderado por Grisbel Medina, este espacio puso de relieve la presencia fuerte y activa de las mujeres en el sector construcción y otras áreas de incidencia económica.
A la gala inaugural de ese viernes llegué justo para abrazar al clan con raíces en Moca, el Macorís a orillas del Jaya y una sombra inmensa que cubre a Santiago. A ley de semanas para desembarcar a Ella Victoria, Heliana navegó el cuarto piso del Centro de Convenciones y Cultura Dominicana UTESA con la complicidad de su esposo Javier y una gran familia que atesora los abrazos tanto como el baile y la alegría.
Mientras estas líneas se publican, la agenda empuja hacia la XVII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2025, donde llegaré tarde o temprano con el mismo propósito: abrazar el libro, las palabras y a los amigos y amigas que las hacen vida, como yo.