El fenómeno Bad Bunny volvió a demostrar su poder de convocatoria en el escenario del Super Bowl, con una presentación que combinó éxito masivo y orgullo cultural, al llevar al centro del mayor evento deportivo de Estados Unidos una celebración del Caribe y la identidad latina, seguida por más de 35 millones de espectadores en plataformas digitales y transmisiones paralelas, además de la audiencia televisiva tradicional.
Más allá de las cifras, la actuación fue celebrada por su narrativa cultural, en la que los ritmos, símbolos y guiños caribeños —con presencia dominicana incluida— ocuparon un lugar protagónico. Desde el mensaje de orgullo latino hasta la integración de merengue y dembow, el espectáculo consolidó a Bad Bunny como una de las figuras que ha logrado traducir la cultura del barrio y de la isla en un lenguaje global.
La presentación, que celebró ritmos y símbolos del Caribe y América Latina, contó con una constelación de estrellas. Entre los invitados estuvieron Lady Gaga, quien interpretó su tema “Die With a Smile” en una versión de salsa vestida con un diseño de Raúl López, un diseñador de origen dominicano residente en Nueva York cuyo vestido incorporó un broche con la flor de maga, emblema nacional de Puerto Rico. También subió al escenario Ricky Martin, con quien compartió una versión de “Lo Que Le Pasó a Hawai”, mientras que figuras como Cardi B, Karol G, Pedro Pascal y Jessica Alba aparecieron entre los bailarines alrededor de la emblemática “casita” del montaje.
En uno de los momentos que más repercusión causó, Bad Bunny hizo un guiño emotivo a su propia historia y a su audiencia al entregar simbólicamente su reciente Grammy al Álbum del Año a un niño que lo observaba en pantalla, evocando su propio camino y alentando a creer en los sueños desde la infancia.
La puesta en escena incluyó una intensa mezcla de ritmos —desde reguetón hasta fusiones latinas— y elementos visuales que evocaban la vida caribeña y la unidad panamericana, culminando con un mensaje plasmado en el estadio: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.
Más allá de la música, el espectáculo se destacó por sus guiños a la diversidad cultural y por visibilizar con orgullo expresiones y talentos latinos, desde la moda hasta las colaboraciones artísticas, consolidando una actuación que quedará en la memoria del entretenimiento global.